Con-ciencia política | El bloqueo económico como vulneración de derechos en Cuba
Redacción
2026-02-18 12:42
El bloqueo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba impacta el acceso a medicamentos, energía y servicios básicos
El bloqueo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba, vigente desde hace más de 60 años, ha provocado afectaciones estructurales en el abastecimiento de medicamentos, productos tecnológicos e insumos industriales, así como en la producción de bienes y servicios, al tiempo que ha reforzado los mecanismos de control estatal sobre la economía cubana, sin embargo, este bloqueo ni siquiera en el llamado “periodo especial”, tras la caída de la Unión Soviética, había generado una crisis humanitaria como en la actualidad.
Desde los inicios de la Revolución socialista, un decreto ejecutivo de 1962 prohibió el comercio con la isla. Posteriormente, la Ley Torricelli amplió estas restricciones al impedir incluso que las subsidiarias de empresas estadunidenses en terceros países pudieran comerciar con Cuba. Más tarde, la Ley Helms-Burton internacionalizó el bloqueo y generó severas limitaciones al comercio global con la isla. En la actualidad, cualquier empresa europea, latinoamericana o asiática que invierta en Cuba sabe que se expone a demandas multimillonarias en tribunales estadunidenses. Como consecuencia, prácticamente ningún banco desea arriesgarse a ser multado por realizar transferencias que involucren a Cuba, incluso cuando se trate de operaciones destinadas a pagar cargamentos de alimentos para la población infantil o suministros médicos básicos. A ello se suma la inclusión de Cuba en la lista de “Estados patrocinadores del terrorismo” y el reforzamiento de las medidas coercitivas mediante nuevas disposiciones orientadas al sector petrolero, configurando lo que se ha denominado un “cerco energético”. Estas medidas contemplan sanciones y aranceles contra cualquier país o empresa que suministre petróleo a la isla, con el objetivo declarado de provocar una asfixia energética total, afectando principalmente la cadena de suministros como un ámbito de seguridad nacional. Sus efectos han sido inmediatos: interrupciones en vuelos internacionales, apagones masivos en las ciudades y en el campo, restricción del transporte, hospitales operando con recursos mínimos y sistemas de bombeo de agua paralizados. Estas acciones ya no pueden interpretarse únicamente como instrumentos de presión sobre un gobierno, sino como medidas que afectan directamente a la población civil al limitar el acceso al agua, la electricidad, los servicios de salud, la movilidad y las cadenas de suministro esenciales, particularmente las vinculadas al sector sanitario. En consecuencia, con el bloqueo se restringe el acceso a bienes y servicios públicos fundamentales para el ejercicio efectivo de los derechos humanos.
La Asamblea General de las Naciones Unidas ha votado durante décadas, de manera casi unánime, contra este bloqueo. La comunidad internacional lo ha condenado reiteradamente en diversos foros multilaterales; sin embargo, Estados Unidos ha endurecido las medidas, especialmente en el ámbito energético, mediante sanciones y amenazas arancelarias que incluso han influido en decisiones comerciales como el caso de México que suspendió las exportaciones de crudo a la isla. En este contexto adverso, la isla ha recibido ayuda humanitaria de diversos Estados, entre ellos México, Chile y España, como parte de una respuesta internacional de carácter solidario.
A más de seis décadas de su instauración, el bloqueo a Cuba se ha convertido en una crisis humanitaria. Lo que comenzó como un instrumento de presión política y económica se ha transformado en un sistema de vulneración de derechos de la sociedad cubana.
Autor: Guillermo Lizama Carrasco
Jefe del área académica de ciencia política y administración pública de la UAEH
