Con -Ciencia Política | El respaldo de México a Michelle Bachelet para la Secretaría General de las Naciones Unidas
Redacción
2026-02-03 14:04
México respalda a Michelle Bachelet rumbo a la Secretaría General de la ONU
La oficialización de la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de las Naciones Unidas, respaldada por México, Brasil y Chile, constituye un hecho político de alta relevancia para el sistema internacional, en un contexto de críticas y amenazas directa al sistema de naciones unidas y al modelo de relaciones internacionales basado en acuerdos, reglas y tratados. En este ámbito la decisión de México de apoyar la opción de la primera mujer para dirigir a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y una víctima y promotora de los derechos humanos, impulsa la visión de la política internacional de México de respeto a los derechos humanos. No se trata únicamente de una postulación individual, sino de una señal clara de reposicionamiento regional frente a un orden multilateral que atraviesa una crisis profunda de legitimidad, eficacia y liderazgo. Desde la perspectiva de las relaciones internacionales, apoyar esta candidatura sitúa a México en el centro de un debate global sobre el agotamiento del sistema internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial. La Organización de las Naciones Unidas fue concebida como garante de la paz, la seguridad colectiva y la cooperación entre Estados, bajo la premisa de reglas compartidas y acuerdos multilaterales. No obstante, en las últimas décadas —y con mayor intensidad en los años recientes— dicha arquitectura ha sido objeto de cuestionamientos sistemáticos, particularmente desde gobiernos conservadores y de derecha que privilegian el unilateralismo, el repliegue nacionalista y la deslegitimación de los organismos internacionales.
En este contexto, la ONU ha sido blanco de críticas que buscan debilitar su capacidad normativa y política, especialmente en materia de derechos humanos. A pesar de sus límites estructurales y contradicciones internas, el sistema internacional de derechos humanos ha permitido, al menos, visibilizar violaciones sistemáticas, generar estándares internacionales y abrir espacios de escrutinio frente a prácticas autoritarias y regresivas en distintas regiones del mundo. Desmantelar esta institucionalidad implica, en los hechos, erosionar uno de los pocos contrapesos existentes frente al poder soberano de los Estados. Es precisamente aquí donde la figura de Michelle Bachelet adquiere una centralidad política y simbólica significativa. Su trayectoria como dos veces presidenta de Chile y, posteriormente, como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, le otorga una legitimidad para enfrentar las amenazas a la ONU. Bachelet encarna una combinación poco frecuente de experiencia gubernamental, conocimiento profundo del funcionamiento del sistema internacional y un compromiso explícito con la defensa de los derechos humanos, incluso en contextos políticamente adversos. Su candidatura puede leerse como una apuesta por recuperar el sentido normativo y ético del multilateralismo, frente a liderazgos que conciben a la ONU como un obstáculo y no como un espacio de articulación colectiva. En ese sentido, Bachelet representa un contrapeso claro frente a actores públicos que amenazan abiertamente el trabajo de las Naciones Unidas, ya sea mediante recortes presupuestales, deslegitimación discursiva o incumplimiento sistemático de sus resoluciones.
El papel de México en este escenario no es menor. Al respaldar activamente esta candidatura, el país se proyecta como un actor comprometido con la defensa del multilateralismo, los derechos humanos y la cooperación internacional, recuperando una tradición diplomática que históricamente le otorgó prestigio y capacidad de interlocución global. Así, la candidatura de Michelle Bachelet no solo interpela el futuro de las Naciones Unidas, sino que abre una ventana de oportunidad para repensar el papel de los Estados del Sur Global —y de México en particular— en la defensa de un orden internacional basado en reglas, derechos y responsabilidades compartidas.
Autor: Guillermo Lizama Carrasco
Jefe del área académica de ciencia política y administración pública de la UAEH
