Parque público | Hermanos incómodos
Redacción
2025-11-05 14:39
En la política mexicana, los “hermanos incómodos” siempre han estado presentes.
A las pocas semanas de haber concluido el sexenio del presidente Carlos Salinas de Gortari, a finales de 1994, sobrevino una devaluación espantosa del peso mexicano, una inflación galopante y en consecuencia una crisis económica que mucho afectó el poder adquisitivo de las familias y también del sector empresarial que se declaró en quiebra. Algunos muy endeudados emprendieron la huida y otros escaparon por la puerta falsa. El recién estrenado presidente Ernesto Zedillo culpó de la bancarrota a su antecesor y no tardó el fuego cruzado.
Carlos Salinas, ya como expresidente, quiso lavarse las manos haciendo fuertes declaraciones ante los medios de comunicación, lo que avivó la ira de Zedillo. No habían pasado ni dos años de su llegada al poder, cuando se anunció la detención de Raúl Salinas de Gortari, hermano del expresidente, bajo los cargos de enriquecimiento ilícito y de haber ordenado el homicidio de su cuñado, el político priísta, José Francisco Ruiz Massieu.
Fueron muchos los millones de pesos que en aquel tiempo se habría embolsado Raúl Salinas, salieron a relucir propiedades principescas y una vida de lujos y excesos, generando el mote del “hermano incómodo”.
Por los gravísimos delitos atribuidos estuvo pocos años preso en el Cefereso de Almoloya de Juárez, prisión de máxima seguridad construida irónicamente por su hermano Carlos.
Aquí me pregunto ¿El señor Raúl Salinas estuvo preso por haber delinquido o por una venganza política? Y es que nunca antes en la Era moderna un presidente en funciones había tocado a su antecesor ni con el pétalo de una rosa.
A lo largo de la historia política de México no es el primer hermano incómodo del que se tenga memoria, hace poco en una investigación del sistema penitenciario mexicano, encontré que el conquistador Hernán Cortés regaló a su sobrino Francisco Cortés de San Buenaventura las paradisíacas Islas Marías, las recibió, pero nunca las explotó y pocas veces acudió a ellas, quedando abandonadas. Casi 400 años después el presidente Porfirio Díaz las destinó como penitenciaría. Por cierto, Díaz también tuvo a su “incómodo”, me refiero a su sobrino Félix Díaz quien se desempeñó como jefe castrense y policial, ante la vejez del dictador estuvo cerca de ocupar la máxima magistratura del país, pero las deslealtades de Victoriano Huerta y del embajador estadounidense Henry Lane Wilson, pero sobre todo la Revolución, truncaron sus aspiraciones.
Hace más de 50 años también surgió un hermano incómodo en Jalisco, Rubén Zuno Arce, cuñado del presidente Luis Echeverría Álvarez. Se dice que fue famoso por sus fiestas e inimaginables excesos, aunado a que su padre, José Guadalupe Zuno Hernández, también fue en aquellos tiempos gobernador de esa entidad. El junior Zuno Arce terminaría siendo recluido en Estados Unidos acusado de vínculos con el crimen organizado.
En tiempos recientes ha habido más hermanos incómodos. Por allá por 1982 en el Noticiero 24 Horas el periodista Jacobo Zabludovsky informó que el gobernador del estado de Morelos Armando León Bejarano estaba siendo señalado por el enriquecimiento desmedido tanto de él como de sus hermanos, éste salió ante los medios a decir que su fortuna era por de herencias de sus tíos millonarios y sus jugosas cuentas eran producto de la siembra de “maicito y frijolito”, situación que se repetiría con el gobernador de Baja California Sur, Víctor Manuel Liceaga Ruibal, a principios de la década de los noventa al ser señalados sus hermanos de un aumento considerable en sus fortunas y de estar ligados al narcotráfico. Por este escándalo el partido oficial estuvo cerca de perder la gubernatura de ese estado.
Otros hermanos incómodos son los consanguíneos del expresidente Ernesto Zedillo. Cuenta la leyenda de que se hicieron empresarios del ramo hotelero y le plantearon a Mario Villanueva Madrid, entonces gobernador de Quintana Roo, un negocio muy jugoso, se trataba de un proyecto hotelero sin precedentes en Cancún. Villanueva Madrid pidió audiencia con Zedillo a quien le expuso que ese proyecto familiar traería un alto costo político, Zedillo hizo desistir a sus hermanitos de tal negocio y con el paso de los meses, estos vieron con asombro cómo al final de cuentas se estaba llevando a cabo.
Fueron de inmediato, enojados, con el presidente quien arremetió contra Villanueva con saña inaudita, fue perseguido, humillado y llevado a prisión. A su ingreso un custodio del reclusorio de alta seguridad del Altiplano le hacía responder un interrogatorio transmitido en vivo por televisión abierta: “si señor”. Al pobre “chueco” no se le persiguió por los delitos de corrupción y sus nexos con la mafia (fueron los pretextos para recluirlo), se le encerró por muchos años y se le trasquiló en público con su uniforme de preso por haberse querido pasar de lanza (como dicen nuestros universitarios) con quien no debía.
Hace días una amiga me dijo que en su sureño estado de la República colindante con hermosas playas llegó a gobernar un tipo del montón y ni él mismo sabía cómo la vida lo llevó a ese importante cargo, antes de ser el titular del Poder Ejecutivo estatal no poseía la gran riqueza, sólo medianas propiedades de una familia de ascendencia extranjera y sus hermanos, que antes del cargo vivían en la medianía, en poco tiempo eran inmensamente ricos, multimillonarios dueños de grandes consorcios, inmuebles, ranchos y jugosas cuentas bancarias, de casas modestas pasaron a vivir en mansiones con camionetas importadas y tenían sequitos de guaruras como ningún otro gobernante en ese estado. Yo le respondí: “qué bueno que sólo en tu estado pasa eso, en el mío no”.
Lo que circula en los medios de mi estado de Hidalgo es que, en la gran mayoría de sus municipios, los alcaldes tienen en nómina a hermanos y familiares muy allegados y, de refilón, novias, compadres, vecinos, ahijados y uno que otro bufón.
En este sexenio ha salido a relucir la gran fortuna de Adán Augusto López Hernández, exgobernador de Tabasco y exsecretario de Gobernación, primo del iniciador de la 4T. Se dice que 79 millones de pesos no cuadran con sus ingresos y los atribuye como en su tiempo León Bejarano a “herencias de sus abuelitas”. Su exsecretario de Seguridad Pública en Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, está siendo procesado por nexos con el crimen organizado y por haberse embolsado muchísimo dinero, situación que le está pegando ya muy duro a uno de los artífices del actual régimen guinda que tanto se ha ufanado de cero tolerancia a la corrupción
Haber sido exhibido en los medios ¿se deberá al supuesto historial turbio, o a haber pretendido desdeñar a la presidenta Sheinbaum de quien fue competidor en la precampaña presidencial?
El tema de los hermanos y familiares incómodos da para mucho, ha habido buenos gobernantes que se han caracterizado por su honradez, pero no así sus familiares más directos o la gente de quienes se han rodeado. Se sabe de presidentes de la república, gobernadores y alcaldes honestos y austeros antes, durante y después del cargo, pero sus parientes y sus allegados gozan de grandes fortunas.
En la actualidad el secretario general de gobierno del estado de Tabasco es nada más y nada menos que José Ramiro López Obrador, hermano del expresidente Andrés Manuel, se dice que las ceremonias oficiales, reuniones importantes o simplemente las fiestas no inician si él no está presente, aún estando ahí el gobernador Javier May
¿José Ramiro ocupará el cargo por tener la capacidad y la experiencia necesaria, o será que amor con amor se paga?
Autor: Cuauhtémoc Granados Díaz
Profesor investigador del área académica de derecho de la UAEH
