Dirección de Comunicación Social, 25/Agosto/2025
Boletín Informativo UAEH No. 370
*Es necesario promover entornos seguros para los varones con el fin de impulsar un cambio cultural e institucional
Pachuca de Soto, Hidalgo. –Una parte del machismo que con frecuencia pasa desapercibida son las agresiones que ocurren entre los propios hombres, ya que es una expresión poco visibilizada, relacionada a normas sociales que les impiden reconocerse como víctimas por temor a parecer débiles o vulnerables, explicó Edwin Gualberto Barrón Calva, profesor de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
Por lo tanto, es fundamental visibilizar esta situación y fomentar una comprensión más amplia que permita identificar los abusos y reconocerlos socialmente con el fin de combatir los estereotipos de género, ya que en este caso la masculinidad se vincula con la fuerza y el control, atributos que se convierten en obstáculos para denunciar por el temor a ser estigmatizados, la falta de credibilidad institucional y el miedo a la ridiculización.
Para lograrlo, es necesario promover entornos seguros con el fin de impulsar un cambio cultural e institucional, ya que resulta fundamental capacitar con perspectiva de género a policías, personal de salud e incluso a servidores públicos que estén en contacto con víctimas y que puedan validar los testimonios de los hombres sin minimizarlos ni juzgarlos con prejuicios.
Al no poder expresarlo, el dolor emocional puede llegar a tener consecuencias graves y repercusiones psicosociales como la ansiedad, la depresión o el consumo de sustancias. Estas heridas emocionales no atendidas afectan las relaciones interpersonales a través de patrones agresivos, que pueden perpetuar ciclos de violencia que afectan a mujeres, infancias y otros hombres, generando daños colectivos.
Por otro lado, cuando logran comunicar su sentir, se presentan dos escenarios: los hombres fracturan su identidad al admitir vulnerabilidad, lo que les genera culpa e incluso vergüenza por transgredir los códigos tradicionales de la masculinidad; pero esa crisis también representa una oportunidad única para reconstruir una identidad más flexible, humana y consciente de sus derechos.
Frente a esto, el docente Garza refirió que buscar ayuda constituye un acto de valentía y autocuidado, ya que al ejercer su derecho a hablar, los hombres contribuyen a romper estereotipos y consolidar una cultura en la que la vulnerabilidad deja de ser sinónimo de debilidad, pues cada testimonio abre caminos para que otros sean escuchados sin prejuicios, se construyen masculinidades libres y se transforman las instituciones en espacios verdaderamente protectores.