Afecta consumo tecnológico tanto al individuo como a la colectividad: Sandra Flores Guevara, investigadora de la UAEH


Dirección de Comunicación Social, 17/Julio/2013

Boletín Electrónico Informativo 462


*Desapego de la realidad, una de las posibles consecuencias
*El fenómeno social se ha definido como cibercultura

Pachuca de Soto, Hgo.- La cibercultura crea un deseo excesivo de consumo tecnológico que resulta en diversos impactos y transformaciones tanto en la esfera individual como en la colectiva, advierte Sandra Flores Guevara, profesora-investigadora del Área Académica de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

En la actualidad, el mundo on line determina nuevos modos del hacer y del decir cotidiano; es entonces cuando el concepto cibercultura se inserta con cierta precisión en la vida cotidiana.

La palabra cibercultura se compone por dos vocablos: ciber, que directamente se vincula con los desarrollos tecnológicos digitales, y cultura, cuyo sentido toma fuerza con el quehacer, el saber y la apropiación de las acciones ejecutables del hombre en su entorno. Por lo tanto, el concepto puede entenderse como el nuevo vector de creación social bajo los entornos de la tecnología digital. “Es el no lugar virtual donde las redes electrónicas desarrollan su potencial y ponen en acción a miles de individuos (usuarios); cada uno de ellos genera en la colectividad lo que se ha denominado ‘inteligencia colectiva’”, sostiene la maestra en Comunicación y Política.

La extensión del tiempo y del espacio, la inmediatez, la portabilidad, movilidad, la oportunidad de interconectar e interactuar bajo sistemas multiplataforma, los costos de operación prácticamente nulos, el potencial continuo de desarrollo y espacio único de innovación creación virtual son características de la cibercultura, comentó Flores Guevara.

La convergencia digital determina nuevos modos de pensar, de comportamiento, de organización y de relación con otros: “Hoy hacemos que nuestra vida se extienda en diversos sentidos hasta un punto inimaginable, posibilitados por la virtualidad”.

El reto, explica, es equilibrar el uso de las nuevas tecnologías y saber ante qué tipo de dispositivo estamos, pues, al no estar regulado ni considerado como de comunicación, el uso exacerbado de los recursos nos puede orillar a un estado de complejidad y desapego de lo real.

La cibercultura puede ser considerada como el eje vertebral responsable de la transformación y no sólo de lo social, sino del más profundo pensamiento del individuo; la cibercultura, hoy, es el escenario de las múltiples convergencias, refiere la doctorante en Ciencias Sociales.

Una de las consecuencias más interesantes a nivel social sobre el fenómeno de la cibercultura es que las creaciones colectivas han vuelto a reclamar su valor, ahora en forma de “obras acontecimiento”, es decir, obras que explotan al máximo las posibilidades ofrecidas por la interacción, obras que se ven en las páginas web a diario, obras que se ven en la interconexión y los dispositivos virtuales.

-Chantal Vargas-


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