Discute Jenaro Villamil ante estudiantes universitarios sus apuntes para nuevo libro sobre redes sociales


Dirección de Comunicación Social, 26/Agosto/2013

Boletín Electrónico Informativo 563


*Tengo un aprecio especial a esta feria, dice en su cuarta visita a la FUL, donde ha presentado material editorial

*Los jóvenes deberían abandonar la idea de que el conocimiento está en la red o en el Google, advierte

Pachuca de Soto, Hgo.- Las redes sociales rompen con el control de la información. Son la piedra en el zapato de la clase política, porque cualquier persona con un celular en la mano puede evidenciar abusos, explicó Alfredo Dávalos, director de Prensa y Comunicación Social de la UAEH, durante la introducción a la charla que Jenaro Villamil tuvo con estudiantes y público en general durante los trabajos académicos y culturales de la Feria Universitaria del Libro (FUL) 2013.

En esta reflexión sobre las redes sociales, Villamil explicó que representan una nueva forma de interrelacionarse, aunque también –dijo– son generadoras de patologías sociales. Un ciberadicto, explicó el politólogo, es aquel que habla sobre todo pero no sabe de nada. Facebook, por ejemplo, muestra la necesidad de ser alguien para alguien, del protagonismo, porque las redes sociales no inventan la naturaleza humana, la naturaleza humana ya existe.

Dijo a los jóvenes asistentes que hay que concientizarse de que en las redes sociales no nacen ni el amor, ni el conocimiento. “Su importancia no radica en que todos los días los demás vean lo que comemos, sino en la posibilidad de transformarnos de ciudadanos pasivos a dialógicos, generadores, para debatir, rebatir, plantear” nuestra propia perspectiva de las cosas.

 Al hacer una clasificación general de las redes sociales, señaló que los blogs son los medios más numerosos en la Internet. Y paradójicamente, estimó, no son aquellos que tienen contenido político, sino los que van en defensa de los animales, el medio ambiente, etc., debido a que hay una transformación de las necesidades sociales en este siglo XXI.

Se refirió también a aquellas redes dedicadas a perfiles profesionales, como LinkedIn, los de archivos de sonido (Podcast) y los archivos gráficos como Pinterest, entre otros muchos.

Para el escritor yucateco, el mundo digital posibilita la organización social, como se ha visto en Egipto, Túnez, Siria, o el movimiento mexicano 132, que “forma parte de la oleada de cibermovimientos que marcan el pulso del hartazgo de la gente por la corrupción y el nepotismo”.

Villamil estimó que los jóvenes que usan las redes sociales deben conocer los riesgos y las amenazas que conllevan, ya que por un lado pueden ser un instrumento magnífico de comunicación y conocimiento, aunque por otro lado pueden representar una amenaza global, ya que sin proponérnoslo, incluso a nivel personal estamos propiciando que la BIG DATA, el yacimiento de datos en el mundo digital, genere valor de mercado cuando adquiere los datos de los millones de usuarios con que cuentan estos servicios de Internet.

“El lema ‘el medio es el mensaje’ ha cambiado en este siglo por ‘la audiencia es el mensaje’”, dijo Villamil, puesto que “es el número de usuarios de una red social lo que hace que ese medio tenga o no credibilidad, pues los datos que una empresa logre obtener representan tendencias de hábitos: quiénes son, qué gustos tienen, qué van a consumir”.

El articulista de la revista Proceso y autor de Ruptura en la cúpula y La televisión que nos gobierna, La guerra sucia del 2006 y El poder del Rating, De la sociedad política a la sociedad mediática, entre otros títulos, es también profesor de periodismo político en la escuela Carlos Septién. En esta FUL ha presentado dos novedades editoriales.

Al finalizar la charla, el rector de esta casa de estudios, Humberto Veras Godoy, entregó reconocimiento al periodista, quien señaló que lo más importante en este tipo de eventos es beneficiar a quienes realmente importan, los estudiantes, y no perder la comunicación y el diálogo que los periodistas deben tener con la gente.

-María Aguilar- Foto: Miguel Valiente


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