Día de Muertos: sincretismo de culturas


Dirección de Comunicación Social, 01/Noviembre/2013

Boletín Electrónico Informativo 751


Pachuca de Soto, Hidalgo.- El Día de Muertos es una de las fiestas más representativas de México, celebración de tradición milenaria que honra a los difuntos y es resultado de la mezcla cultural entre las religiones prehispánicas y católica. Aunque en muchos países del mundo rinden culto a la muerte de diferentes formas, la mexicana es tan importante que en 2003 fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

 

Sergio Sánchez Vázquez, investigador del Área Académica de Historia y Antropología de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) explicaque antes de la llegada de los españoles, los nativos mexicanos rendían culto a la muerte a través del dios Mictlantecuhtli, y creían que al perecer, las almas se dirigían a Mictlán, el cual tenía nueve niveles.

 

La fecha está precedida por una alfombra de flores, calaveritas literarias, de azúcar y chocolate que engalanan las ofrendas, en donde se pueden ver platillos típicos o del gusto del difunto, bebidas como atoles, agua de frutas, tequila y pulque, además de fruta, fotos de los difuntos y el tradicional pan dedicado a ellos.

 

El especialista señala que esta tradición es símbolo de identidad de los mexicanos: nos distingue de otros países porque somos los únicos que lo hacemos poniendo ofrendas a los difuntos. El contenido de un altar –agrega– es símbolo del sincretismo de las culturas española y mexica, pues contiene elementos que se formaron con la mezcla de dos componentes. El cacao, por ejemplo, de origen mexicano, se unió con la leche para dar como resultado el chocolate; así también el mole y otros alimentos.

 

Originalmente, esta fiesta era resultado de la cosecha de maíz y su ciclo agrícola con duración de 260 días. Los días restantes descansaba la tierra. El final de este ciclo se festejaba con vivos y muertos, destaca el científico de la UAEH. “Ésta es una tradición que perdura porque tiene la capacidad de adaptarse y seguir vigente, ya que la cultura es dinámica y permite que se reproduzca. Como resultado del sincretismo se le han agregado imágenes de los difuntos y de los santos del catolicismo. Algunos migrantes han agregado dólares al altar”, agrega.

 

En los distintos estados del país el festejo tiene diversas connotaciones. El culto a los muertos es diferente de acuerdo con la región. El investigador menciona tres lugares en el país considerados los más conocidos: Mixquic, Pátzcuaro y la Huasteca, que engloba la sierra de cinco estados.

 

El Xantolo, desarrollado principalmente en los municipios de Huejutla, Yahualica y Xochiatipan, es costumbre arraigada entre la población, e incluye ofrendas de comida, bebidas, ceras, arcos de flores y otros objetos que se instalan en honor de los difuntos, tanto en hogares como en tumbas.

 

En México, el Día de Muertos está nutrido de cultura prehispánica y europea; es una tradición original que distingue a los mexicanos, y aun cuando la cultura anglosajona pesa, se está tratando de conservar al paso de generaciones. “La tradición perdura porque tiene la capacidad de incorporar nuevos elementos y seguir vigente”, asegura el antropólogo e historiador.

-Eva Becerril- Fotografía: Miguel A. Valiente


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