Estudio historiográfico sobre pueblos mágicos en ICSHu


Dirección de Comunicación Social, 17/Diciembre/2013

Boletín Electrónico Informativo 868


* “Debido a la crisis, no tuvieron otra opción que vender su historia y artesanías”: Jesús Enciso, especialista

Pachuca de Soto, Hidalgo.-  La idea de nombrar Pueblo Mágico a algunas poblaciones en México nació durante el gobierno panista. Fue así que se designó como primer pueblo a Huasca de Ocampo, municipio del estado de Hidalgo. Una de las razones por las que el científico Jesús Enciso, del Área Académica de Antropología e Historia de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) trabaja sobre el tema es comprender por qué esto orilló a la población a vivir solamente del turismo.

“Debido a la crisis que había en ese entonces los pueblos no tuvieron otra opción que vender su historia y artesanías”, comentó  Enciso. El especialista universitario dijo que ya había antecedentes de esta práctica en otros países del mundo, siendo Francia el primero en nombrar a sus pueblos más bellos durante la década de 1980. Otros países que siguieron la propuesta y la aplicaron en sus territorios fueron Canadá y Japón, y Brasil durante la década de los noventa.

En términos económicos la globalización y el neoliberalismo han hecho que se mercantilice todo: “Hasta las zonas más pobres ofrecen su historia, sus leyendas y tradición”, expuso Enciso, todo esto para poder gozar de recursos públicos federales y les permitan sostenerse.

Lo anterior ha originado que quienes gobiernan las ciudades dejen de planear el crecimiento urbano para ordenar el territorio y han optado por regirse a través de políticas públicas y desarrollo inmobiliario. De esta forma, las ciudades crecen en función de los mercados. Tanto en México como en Hidalgo está ocurriendo este fenómeno.

Pueblos Mágicos es un programa desarrollado por la Secretaría de Turismo (Sectur) en 2001, en conjunto con diversas instancias gubernamentales. Reconoce a quienes habitan estas ciudades y el trabajo que han desarrollado para proteger y guardar su riqueza cultural.

-Eva Becerril-


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