Revista Gaceta UAEH

San Servando: la hacienda que aprendió a enseñar


Por Otilio Arturo Acevedo Sandoval, profesor investigador del Área Académica de Química


Hay lugares que no solo se habitan: se heredan.


San Servando: la hacienda que aprendió a enseñar

La Hacienda de San Servando, en el municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo, es uno de ellos. Sus muros de piedra, desgastados por el sol y el tiempo, no guardan únicamente la memoria de la tierra trabajada y el agua conducida por acequias antiguas; resguardan también las voces de generaciones que han hecho de este espacio un punto de encuentro entre el pasado y el porvenir.

Antes de que las aulas se llenaran de estudiantes y los patios de pasos apresurados rumbo a clase, San Servando fue corazón agrícola, eje económico y símbolo de poder territorial en la región del Valle del Mezquital.



Donde la tierra y el agua dieron origen a la historia



El nombre de Tlahuelilpan, “lugar donde se riegan las tierras”, no es casual. Desde tiempos prehispánicos, la región fue reconocida por su vocación agrícola y su relación íntima con el agua. Con la llegada de los españoles en el siglo XVI y el posterior establecimiento del sistema hacendario, esa vocación se intensificó.



San Servando: la hacienda que aprendió a enseñar 2

Mural en el interior de la Escuela Superior de Tlahuelilpan



Fue hacia 1802, cuando la Hacienda de San Servando se consolidó formalmente como unidad productiva. Sus primeros dueños estuvieron ligados a linajes poderosos, entre ellos descendientes de la familia Moctezuma, y más tarde la influyente familia Gómez de la Cortina, quienes ampliaron su infraestructura y fortalecieron su producción.

En su época de esplendor, San Servando fue mucho más que una extensión de tierras: fue centro de trabajo, fuente de sustento y núcleo social. En sus campos se cultivaban granos; en sus corrales se criaba ganado; en sus talleres se forjaban herramientas, se curtía cuero y se construían los objetos indispensables para la vida rural. Decenas de peones y familias encontraron en la hacienda no solo empleo, sino identidad.



El quiebre del latifundio y la memoria del reparto



San Servando era una de las mayores haciendas del suroeste del estado de Hidalgo, con cerca de 14,638 hectáreas, de las cuales más de 3,600 eran de riego, lo que le permitió convertirse en un eje agroindustrial clave en la región.

Con la Revolución Mexicana llegó también la transformación profunda del campo,las grandes extensiones de la Hacienda de San Servando fueron fragmentadas y repartidas como parte de la reforma agraria, dando origen a ejidos y nuevas formas de propiedad social.

Aquella redistribución marcó el fin del modelo hacendario, pero no significó el olvido. El casco de la hacienda permaneció en pie, como un testigo silencioso de los cambios sociales, políticos y económicos que reconfiguraron la región durante el siglo XX.



Cuando la hacienda se convirtió en escuela



El giro más profundo en su historia ocurrió a finales del siglo pasado, cuando el 23 de agosto de 1999, el antiguo conjunto arquitectónico fue reinaugurado como sede de la Escuela Superior de Tlahuelilpan (ESTl), perteneciente a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).



Donde antes se administraban cosechas, comenzaron a sembrarse ideas. Donde resonaban órdenes de capataces, empezaron a escucharse preguntas, debates y sueños profesionales.



Las primeras carreras, Administración y Sistemas Computacionales abrieron una puerta inédita para cientos de jóvenes de la región, quienes por primera vez pudieron acceder a estudios superiores sin abandonar su tierra.

Con el paso de los años, la oferta académica se diversificó, incorporando áreas de la salud como médico cirujano y enfermería, pero tambien disciplinas como la ingeniería del software, administración y la formación media superior. Así, la ex hacienda se transformó en un motor de movilidad social y desarrollo regional.



San Servando: la hacienda que aprendió a enseñar 3

Alumnado de nivel medio superior realizando practica de Biología



La Escuela ha estado al frente de distintos directores/as que han guiado su crecimiento institucional y académico, entre quienes han dirigido la institución están:

  • José Ángeles Becerra
  • Marco Alfaro Morales
  • Juan Islas Valerio
  • Daniel Ramírez Rico
  • Leandro Olguín Charrez
  • Sócrates López Pérez
  • Rosalva Meneses Noeggerath
  • Miguel Ángel de la Fuente López


Recientemente, a partir de 2026, Otilio Arturo Acevedo Sandoval fue designado como director, reafirmando el compromiso institucional con la educación superior de calidad.



Formar capital humano, transformar destinos



El impacto de la Escuela Superior de Tlahuelilpan va más allá de los títulos universitarios. Cada generación egresada representa capital humano formado con arraigo, profesionistas que conocen su región, sus problemáticas y su potencial.

Enfermeras, médicos, ingenieros, administradores y docentes formados entre estos muros hoy contribuyen al desarrollo de comunidades rurales y urbanas, fortaleciendo sectores productivos, educativos y de servicios en Hidalgo y estados vecinos.



San Servando: la hacienda que aprendió a enseñar 4

Alumnado de Medico Cirujano en la investida de bata



También ha sabido honrar su pasado, integrando actividades culturales que conectan a la comunidad con la memoria histórica del lugar, como el tradicional “Recorrido de las Ánimas de San Servando”, donde historia, arte y tradición se entrelazan para recordar que el conocimiento también se construye desde la identidad.

Un legado que sigue vivo. La Hacienda de San Servando no quedó atrapada en el pasado. Se reinventó.
Hoy, sus patios ya no miden cosechas, sino generaciones; sus muros ya no delimitan poder, sino protegen saberes. Es un ejemplo de cómo el patrimonio histórico puede resignificarse y convertirse en herramienta de futuro.

Porque en San Servando, la tierra enseñó primero a producir… y después, a pensar.



San Servando: la hacienda que aprendió a enseñar 5