Revista Gaceta UAEH

La era neobarroca y la historieta


Por Thaira Yail Kobayashi Mendoza
Fotografía: Gemini y Chat GPT


La era neobarroca y la historieta

Omar Calabrese, hablando desde la historia del arte, pregunta, ¿Por qué buscar “un” carácter para la época? Y finalmente ¿Dónde reside un carácter? En la psicología que analiza los autores, en las formas de producción de la obra, en su intención de creación, en su venta: para contestar de forma consistente deberemos de… entender a la sociedad como subsistemas en competición: caracteres múltiples en un conjunto, otorgar cualidades locales a estos subsistemas que organizan jerárquicamente en la cultura. (1987. p.13) ¿Cómo podemos hacer eso? Calabrese presenta una gama de cualidades opuestas y complementarias que coexisten en el corazón de la era neobarroca, un período, estilo y estética, ellas califican la complicada, convexa, abominable realidad creativa que vivimos.

La época neobarroca de la que habla Calabrese, se caracteriza justamente por su mega diversidad (no por una cualidad única o una serie de cualidades que caminan hacia un mismo ideal), la era se expande hacia límites opuestos, pero de formas específicas, dice que el nivel de “excitación, lo que se mantiene, pero que se altera, es la base para definir tanto un periodo como un estilo: el inicio es arbitrario, el final difuso.

En el campo de la historieta, rica en ficciones, una de las definiciones de Calabrese atina de la mejor manera los temas abordados en este campo. simplificado al máximo, podemos considerar “postmoderna” la incredulidad en comparación con las metanarraciones. (1987, p.29) La excitada alteración neobarroca del pasado se explica desde la apatía hacia los transparentes medios masivos de control, las prescripciones narrativas que alguna vez fueron leyendas y se transformaron en Historia, es ahora reconfigurada de vuelta al reino de la evidente ficción por motivaciones políticas, existenciales y puramente creativas.



Ritmo y repetición



Muy rápidamente, el consumo ha obligado a la producción-replicada de lo ya producido… Derivado de ello una condición de producción y de escucha definible con el eslogan: todo se ha dicho ya, todo se ha escrito ya… Será entonces la minúscula variante la que producirá el placer del texto o la forma de la repetición rítmica o el cambio de organización interna (Calabrese, 1987. p.61).

La deconstrucción, desarrollada en un principio por Jaques Derrida, dentro de los géneros narrativos ha encontrado una tierra fértil, pues las metanarrativas decadentes, explotadas a más no poder por industrias: del cine, de la literatura, del cómic, fueron abono perfecto para una tendencia que se mantiene relevante en estos días.

La deconstrucción del género, toma estructuras narrativas de ficción y virarlas hacia propuestas más “arraigadas a la realidad”, requiere de dos mapas trazados con anterioridad, el del “arquetipo narrativo-genérico” en cuestión (terror, comedia, drama) y el “realista”, un segundo camino que se presenta como novedoso, pero está sostenido en la idea misma de “realidad”.

El caudal de la creación, al verse prácticamente amalgamado al del consumo receptivo, incita a la innovación casi como un remedio existencial. Se habla entonces de un: exceso de historias, el exceso de lo ya dicho, el exceso de regularidad no puede sino producir disgregación (1987, p.63), en la era de la información, donde las historias y verdades se generan por maquila, la deconstrucción del género se presenta entonces tanto como una válvula de escape creativa, una respuesta, como un síntoma del mal saturado, exceso de Historia, un exceso de historias también.



Detalle y fragmento



En un esfuerzo desglobalizante, pues el relativismo cultural (todo en definitiva es lo mismo) y el nihilismo ético (todo está permitido) son las ideologías que permean la interacción social y política de la modernidad (tomado de Bolívar Echeverría, 2018) los artistas contemporáneos proceden a la fabricación de obras-detalles o de obras fragmento.

En otras palabras, pues las narrativas oficiales, maxiabarcadoras, deterministas, son las que dictaminan en generalidades las experiencias de vida, han proliferado las historietas (se puede englobar a los autores de graphic novels estadounidenses, a los autores de utsumanga japoneses o a fanzineros mexicanos) sobre las experiencias personales, tanto ficcionalizadas como biográficas, como si les hiciesen frente a estas otras historias presentadas como las únicas.

Las temáticas son diversas, puede ser sobre cómo enfrenta su lesbianismo por primera vez desde la prostitución1, sobre la tortuosa relación del autor con su religiosa madre mientras su padre le ocasiona cáncer inintencionalmente2 o sobre recuerdos inconexos de enseñanzas y anécdotas desgarradoras de la abuela del autor3: en todos los casos las obras presentan un esbozo de lo sucedido, una historia a medias.

Este enfoque carente de inicio o fin claros, pero, la relevancia de la acción de cortar subraya el hecho de que el detalle se hace tal por el sujeto (Calabrese, 1987. p.87) El discurso como detalle es como una pieza de un mosaico y un fractal al mismo tiempo. Habla de la intención de dividir la realidad y solo tomar una porción para al mismo tiempo hablar de un todo, pero es un todo que no totaliza la experiencia de vida, sino que permite las excepciones visibilizándolas y hace que esas excepciones se conviertan en otro todo, porque el fragmento es más una indagación que una investigación.

Faltarían por analizar el límite y el exceso, la inestabilidad y la metamorfosis, el desorden y el caos, el nudo y el laberinto, la complejidad y la disipación y un pequeño etcétera que Omar Calabrese identifica como cualidades propias de la era neobarroca, una estética y estilo que nos rodea y que las historietas pueden ser un buen referente a la idiosincrasia que buscaba desentrañar el autor de la posmodernidad.

“Obrar de esta forma significa correr ciertos riesgos, por ejemplo, hacer decir a los analizados más de lo que ellos dicen. Pero es un riesgo fascinante y productivo y, sobre todo no sin fundamento. Cada uno de nosotros, en efecto, dice siempre mucho más de lo que sabe y hasta de lo que imagina saber.” (Calabrese, 1987. p. 25)



La era neobarroca y la historieta 2

Sugerencias bibliográficas

  • Calabrese, O. (1987). La era neobarroca. Catedra.
  • Echeverría, B. (2018). Las ilusiones de la modernidad. Era.


1My Lesbian Experience with Loneliness de Nagata Kibi, 2016.
2IStitches de David Small, 2009.
3Ojalá mi abuela ya se muera de Madrastra Negativa, 2024.