Pensar, sentir y crear desde la libertad
Por Alejandra Zamora Canales
Fotografías: Alejandra Zamora Canales y Canva
Desde joven, América Alejandra Femat Viveros, originaria de Tizayuca, Hidalgo, tuvo una fascinación por aquel mundo de tinta, emociones y métricas en el que las palabras se transforman para dialogar con otros: la literatura. Esta inclinación la llevó a imaginar y, eventualmente, a materializar el proyecto editorial que le permitiría construir puentes entre distintas expresiones artísticas: Cipselas, un espacio donde la literatura convive con otras formas narrativas y creativas.
Cipselas: polifonías de voces en el contrapeso editorial
Las editoriales independientes cumplen una función clave: generar un contrapeso frente a los grandes consorcios editoriales, con el objetivo de que nuevas voces o trayectorias sólidas, que no suelen encajar en los esquemas comerciales tradicionales, puedan ver la luz. Estas casas editoriales permiten introducir géneros experimentales, enfoques no institucionales y literaturas que nacen desde la diversidad y las experiencias de quienes escriben.
América Femat señaló que, en los últimos años, el panorama de las editoriales independientes en el estado ha crecido de manera notable. Este florecimiento dio pie a la creación de la Red de Editoriales Independientes de Hidalgo, una iniciativa que busca profesionalizar el oficio editorial, compartir información, organizar la participación en ferias y fortalecer los puntos de venta para catálogos locales y emergentes.
La apuesta es clara: equilibrar el ecosistema editorial, abrir espacios de circulación y demostrar que existen lectores ávidos de propuestas distintas, más cercanas a su realidad.
Actualmente, Cipselas cuenta con tres sellos editoriales. Ardea Herodias, el primero en nacer, está dedicado a visibilizar las voces de la poesía, con títulos como Paisajes de la ausencia, de Yosselin Islas, o Cuando muera donaré mi cuerpo a la ciencia ficción, de Eduardo Vardheren. Con Pelícanos, la narrativa ha encontrado su hogar en obras como El jardín de las tumbas vacías, de Agustín Cadena, o Estación de belleza, de Diana Teresa. Bajo el nombre de Petirrojo, las infancias pueden encontrar su voz con Las estaciones de Leslie, de la autora Liliana Santiago.
¿Por qué le tenemos miedo a la poesía?
La poesía suele cargar con una doble barrera: se percibe como incomprensible y, al mismo tiempo, como un género lejano, sobre todo entre los públicos jóvenes. Sin embargo, América Femat defiende que es uno de los géneros con mayor capacidad de experimentación, al permitir jugar con el lenguaje, volverlo figurativo, plástico y vivo, activando la imaginación, la reflexión y una relación profunda entre mente y emoción.
Esa trinidad de pensamiento, emoción y sentimiento abre la posibilidad de decir las cosas de otro modo, de crear escenarios sensoriales y de romper con los discursos oficiales. La poesía, lejos de ser un género rígido, es un espacio de libertad.
Erotismo y literatura: insinuar, no imponer
Dentro de los juegos que se realizan con el lenguaje aparece el erotismo. A diferencia de los tratamientos visuales que predominan en la actualidad, la literatura erótica se construye desde la insinuación y la sugerencia, así como desde la exploración psicológica y emocional del deseo. Se trata de hablar del placer sin caer en lo explícito; cuando se pierde esa sutileza, advierte América, se abandona el terreno del arte para entrar en el de la pornografía.
El erotismo literario no se reduce al cuerpo ni a fórmulas gastadas: es una vivencia, una exploración desde múltiples aristas de aquello que, para cada persona, constituye el deseo. Por ello, en la antología Todas las alegrías de la carne, una de las publicaciones de Cipselas, la apuesta fue clara: libertad total para escribir.
Esta publicación reúne cuentos, haikus, poesía, prosa y relatos de escritoras y escritores emergentes y consolidados, principalmente de Hidalgo y la Ciudad de México, pero también de otras latitudes como Tlaxcala, Puebla, Toluca y Tijuana. A través de un proceso editorial colectivo —en el que se tomaron decisiones colegiadas desde el nombre de la publicación y la portada hasta el tipo de encuadernación— se buscó que cada autor y autora abordara el erotismo desde su propia percepción del placer y el deseo.
Creo que la escritura, en sí misma, debe ser disruptiva, debe generar una turbulencia social. El arte está para reflexionar, cuestionar, indagar o conmocionar; puedes estar o no de acuerdo con lo que lees, pero ya te hizo pensar.
El resultado fue una experiencia transformadora, en la que muchas plumas decidieron romper sus propios tabúes para atreverse a decir aquello que usualmente no se expresa fuera de lo solemne o lo ardiente, acercándose a lo cómico, lo doloroso, lo sarcástico, lo contradictorio e incluso a lo incómodo.
Uno de los ejemplos más significativos fue el de Liliana Santiago, autora originaria de Tecozautla, quien nunca había escrito sobre erotismo. De ese reto surgió un cuento sorprendente, donde se mezclan sexualidad, ciencia ficción, terror e ingenuidad, en la historia de una mujer casada que explora su deseo desde un lugar poco común en la narrativa tradicional.
Para quienes deseen acercarse por primera vez a la literatura erótica, América Femat recomienda a autoras como Nahui Ollin, poeta mexicana cuya obra está cargada de erotismo y potencia lírica, y María Luisa Bombal, escritora chilena que en textos como La última niebla explora el deseo femenino, la insatisfacción, la imaginación y el erotismo desde la naturaleza y la música.
Desde Hidalgo y otros espacios cercanos destacan autoras como Yosselin Islas Flores, Liliana Santiago, Antonia Cuevas, Alejandra Craules Bretón, Xitlally Rivero Romero y Martha Miranda Gómez, poetas y narradoras que trabajan sobre el cuerpo, la memoria y la experiencia femenina desde perspectivas propias. Su trabajo les ha valido reconocimiento internacional, nacional y estatal a través de premios como Literatura Instantánea A vuelo de pájaro, el Premio Estatal de Poesía Efrén Rebolledo, el Concurso de Relato Corto Smol Books Escribamos de aborto, así como su participación en revistas y antologías como Círculo de Poesía, Mood Magazine, Korsi e Hapur, Cencimiento dei poeti italiani tra 20 e 40, Memorias en éxodos y Mirada, palabra, poesía, entre otras.
Para Femat Viveros, acercarse a las editoriales independientes permite al lector ampliar su mundo, dialogar con las voces locales que lo rodean y reconocerse en los escritos que habitan su entorno. Por ello, hace una invitación a las y los jóvenes universitarios a atreverse a escribir y a leer como una forma de resistencia.