Revista Gaceta UAEH

Amor (es) Breves



Amor (es) Breves

La llegada de febrero trae consigo una inevitable avalancha de amor: desde sus mieles dulces que empalagan los sentidos, el afecto cotidiano que se construye día con día y que va más allá de la pareja, hasta esas pasiones incontrolables que, de vez en cuando, se apoderan de la razón. Pero con ellas llegan también sus consecuencias más penosas: los montones interminables de pañuelos empapados por un corazón roto o no correspondido; mensajes que nunca se enviaron por el miedo, amores que murieron en los labios antes de ser pronunciados; o la decepción de descubrir el verdadero rostro de quien juramos sería la persona definitiva.

Por ello, el equipo de Revista Gaceta UAEH, junto con algunos colaboradores, se dio a la tarea de escribir sobre lo que para nosotros significa el amor en este número especial, “Amor(es) Breves”, que esperamos se convierta en una tradición para nuestra comunidad Garza, porque compartir lo que nos hace latir puede conectarnos con quien menos lo esperamos.



Encuentro

Por Tania Chávez González



¿Dónde estarás, amor mío? ¿Con quién compartes tu tiempo? ¿Acaso te encuentras más lejos de lo que puedo imaginar o tan cerca que ya hemos cruzado miradas sin saberlo?

Dentro de esta vasta ciudad, ¿Qué estarás haciendo? ¿Caminarás con el mismo cansancio que arrastran mis pasos? Mientras camino por las calles, me pregunto si mis huellas han seguido las tuyas; si mis lugares favoritos serán los tuyos también, sin que los sepamos.
¿Cómo te sientes al despertar todas las mañanas?
¿Yace en ti la esperanza o el sentimiento de quien espera algo que no llega?

¿Me estarás buscando entre libros y canciones, preguntándote si existo?
¿Será posible que, mientras escriba esto, estés mirando por la ventana pensando en mí?
¿Te sientes igual que yo? ¿Sientes esa misma sensación que yo al estar sola con tus pensamientos?
¿Cuántas veces te han roto el corazón por intentar encontrarme?
¿Cuántas veces te has sentido incomprendida?

Entiendo que tal vez no es el momento, que tal vez estemos muy lejos de nuestra hora; pero, cuando el destino por fin sea sabio, cuando te encuentre y cuando tus ojos por fin se crucen con los míos, sé que lo sabré.

Sé que lo sabré, amor mío.



Amor (es) Breves 2

Librería



Buscamos entre pasillos, la historia más conveniente para los dos. Título tras título, sección tras sección, nuestros dedos rozan cada tomo, intentando hallar una relato que nos haga sentir. Buscamos, aunque en el fondo sabemos que el verdadero hallazgo no aguarda en los estantes, sino en el encuentro de nuestros labios al final del pasillo.

Mientras yo tomo el pasillo de la derecha, tú te alejas por la izquierda, tratando de fingir que no queremos escribir nuestras propias líneas, nuestra propia historia y nuestras propias aventuras; es un baile torpe para convencernos de que cada uno busca su propia aventura y, sin haberlo planeado- o quizá deseándolo en secreto-, volvemos al mismo pasillo de siempre: “Novelas”.

Tú y yo, frente a frente. El tiempo parece haber detenido su curso, y este lugar ahora es nuestro cómplice. En el silencio de nuestras miradas, me pregunto qué tipo de historia podría ser la nuestra: ¿Un clásico romántico? ¿Un cliché inevitable o una trama llena de dramas? ¿Seremos fábula o seremos poema?

Al final, la respuesta no importa; lo único real somos tú y yo, en medio de historias inventadas. “Tú y yo”, repito en mi mente mientras cierro los ojos y te siento cada vez más cerca.
“Tú y yo “… y, simplemente sucede.



Amor (es) Breves 3

La primavera entera

Por Giovani Gama Hernández



Inevitablemente, vivimos todas las estaciones año a año; de mis favoritas es la primavera, me recuerda los nuevos comienzos, los días soleados que energizan el cuerpo, el florecer de todos y de todo.

Desde hace un tiempo vivo en primavera; es extraño. Era septiembre y todo floreció; en diciembre sentí tu calor; ahora, en febrero, me siento lleno de energía por querer mejorar y volver a empezar.

Eres la primavera entera, el eterno verano, el invierno más cálido y el otoño más verde.

No importa la estación si vas a mi lado, riendo de lo simple y de lo complicado, de lo inexistente en la meritocracia, de lo inefable al querer salir adelante, de tu manita, de la alegoría en una lavadora automática.



Amor (es) Breves 4

Cuando dejó de buscar, alguien lo eligió

Por Carlos Fernando Sánchez



Durante años creyó que el amor se encontraba en otra persona; es lo que los distintos medios de entretenimiento, redes sociales e incluso el mismo imaginario colectivo le habían hecho creer. Lo buscó en distintas mujeres, cambiando de historia como quien cambia de películas entre plataformas de streaming, como cuando no se tiene idea de qué ver y solo das vuelta en la misma.

Se enamoraba con intensidad, prometía quedarse, imaginaba futuros que nunca terminaban de cuajar. Algunas relaciones fueron breves y luminosas; otras largas y desgastantes, pero todas acababan del mismo modo: una despedida silenciosa, con la sensación de que algo esencial siempre se le escapaba.

Aprendió a reconocer los rituales de cada inicio: las primeras citas, las risas nerviosas, los mensajes interminables de madrugada. Se volvió experto en los finales: los reproches suaves, las palabras que ya no alcanzaban, el momento exacto en que el amor dejaba de sentirse como refugio y se convertía en ausencia.

Una noche, después de otro adiós que no necesitó explicación, entró a un Oxxo para refugiarse de la lluvia. Compró un café sin ganas y salió sin prisa… Fue entonces cuando lo vio, sentado junto a la puerta automática: un perro mojado, flaco, con el cuerpo temblando y los ojos atentos, como si llevara horas esperando a alguien que no llegaba.

No hubo un flechazo o un coqueteo, solo una criatura que necesitaba compasión. El perro se acercó, como buscando refugio entre sus pies. Entonces el hombre se agachó, extendió la mano y lo acarició; fue ahí cuando entendió que a veces el amor no siempre se construye entre palabras ni se mide en expectativas, a veces es presencia constante, cuidado cotidiano y lealtad sin condiciones.

Había recorrido muchos cuerpos y muchas historias buscando sentirse completo, y fue un perro encontrado una noche de lluvia, en una banqueta mojada, quien le enseñó que el verdadero significado del amor no está en ser elegido, sino en elegir quedarse, así como el perro eligió acercarse y confiar.



Amor (es) Breves 5

Tardes doradas

Por Eva Becerril



La suave brisa rozaba mi rostro, creando un refrescante clima en contraste con el sol. El olor del mar se mezclaba con el refresco de fresa que acababa de vaciar en la arena, junto a mis pies descalzos.

Traté de controlarme respirando con gran dificultad tras la pelea en el bar entre mis amigos y unos desconocidos. No entendía por qué la gente siempre caía en el juego de intentar parecer superior a otros, provocando golpes y violencia. Era tan temprano para ese tipo de actitudes; ni siquiera pude disfrutar la tarde….

Crucé el boulevard hacia la playa con mi bebida en mano cuando llegó la policía. Me quité las sandalias y me senté sobre mis piernas para enviar un mensaje a mi mamá mientras la arena absorbía el refresco, luego levanté la cabeza y la vi a ella observando el mar, disfrutando del aire fresco.

Su cabello parecía dorado con el reflejo del sol al atardecer, una pequeña parte de su vestido estaba mojado, pero eso no evitaba que siguiera ondeando. Volteó hacia mí, nuestras miradas se cruzaron y por esos minutos me sentí más relajada y olvidé lo que había pasado.

Mi corazón latió tan rápido y sentí mi cara enrojecer. De repente, sin control alguno, esbocé una sonrisa que ella me devolvió. Me levanté y comencé a caminar a su encuentro, sintiendo la necesidad de hablarle mientras ella hacía lo mismo. Mi pecho estaba inquieto, ¡nunca había sentido esto!

El claxon del auto de mi madre se escuchó a lo lejos, despertándome de mi letargo. Suspiramos. — ¿Te volveré a ver? —, le pregunté. Anotó su número en mi teléfono y se fue sobre la orilla del mar. La vi irse.

Subí al auto de mi madre sin querer perderla de vista. Contrariada y embelesada, me puse el cinturón de seguridad, exhalando alegría. Mi corazón siguió latiendo rápido cuando la llamaba o la recordaba y, por esos días de mi vida, todas las noches soñé con atardeceres dorados y vaporosos.



Amor (es) Breves 6

Amarte fue reaprender

Por Neblina iridiscente



Había días en que me trataba con amabilidad y me decía palabras amables, pero la mayoría de las veces sucedía todo lo contrario. Me hablaba con desprecio, señalaba cada error y cada detalle de lo que no había hecho bien; me reprochaba y gritaba, dejándome con la sensación de que nunca podría hacerlo correctamente.

La relación fue complicada. Durante muchos años pensé que ese trato era normal, que lo hacía por mi bien, para que tuviera la oportunidad de hacer mejor las cosas. Había cariño, creo, porque los regalos y el trato medianamente decente estaban presentes, aunque de forma intermitente. Pero, sobre todo, había desgaste, cansancio y sufrimiento.

Pensé en huir muchas veces, pero al final siempre volvía a esa voz conocida, porque prefería mil veces esa maldita voz a cualquier otra. ¿Por qué? Porque sabía cómo lidiar con esa actitud. Después de muchos días y charlas, descubrí que el problema era que yo no sabía realmente amar; tenía que aprender. Al final, la culpa sí era mía.

Lo más difícil no fue pedir ayuda, sino cambiar ese discurso negativo que me repetía a mí misma: aprender a tratarme con la misma paciencia con la que trato a los demás, a no exigirme tanto, a aceptar la imperfección y a cuidarme en cada momento, en cada detalle. Entendí que no estaba aprendiendo a amar a alguien más, sino a quedarme conmigo, con amor y comprensión.



Amor (es) Breves 7

Atados


Amor (es) Breves 8

Ilustración por Alejandra Zamora Canales