El respeto a la fauna: cosmovisión del México prehispánico
Por: Mariana Roldan Reyes, estudiante de la licenciatura en comunicación de la UAEH.
Fotografía: Mariana Roldan.
¿Sabías que, en los mitos de los pueblos mesoamericanos, cuando el mundo permanencia sumido en la oscuridad y el frío, un pequeño pero valiente tlacuache fue el encargado de llevar el fuego a los seres humanos? ¿O que el conejo al que podemos admirar por las noches en la Luna fue arrojado por los dioses para disminuir su brillo y diferenciarla del Sol?
Estos relatos no son simples fábulas, en la cosmovisión del México prehispánico, las especies animales fueron protagonistas de los relatos que explicaban el origen de la vida; a diferencia del pensamiento moderno, se les consideraba como sujetos dignos de respeto. Para comprender su importancia en esta etapa de la historia, entrevistamos a Manuel Alberto Morales Damián, profesor investigador del Área Académica de Historia y Antropología de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
Manuel Alberto Morales Damián, doctor en Estudios Mesoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
El docente Garza explicó que, para los pueblos mesoamericanos, la forma en la que se concebía al mundo y la existencia se basó en el respeto a la naturaleza y su relación inseparable con el ser humano, debido a que ambas son partes vivas y sagradas. Las deidades no eran ajenas a esto, pues se manifestaban a través de animales, por ejemplo: Quetzalcóatl, podía ser un sacerdote con forma humana pero también una serpiente emplumada; o Itzamná, el dios del cielo, era representado como un anciano sin dientes o como un lagarto.
Personajes de mitos
En los relatos mesoamericanos, los animales cumplían con una función simbólica, por ejemplo, el venado se vinculó con el Sol y la fecundidad, al ser quien permitía que la vida fluyera; mientras que el murciélago y el tecolote al ser animales nocturnos fungían como mensajeros del inframundo. Los conejos, además de estar ligados a la Luna, representaron la fecundidad y son dioses del pulque.
El investigador Garza destacó la importancia de las hormigas para la creación de los seres humanos dentro de la cosmovisión mesoamericana.
Por su parte, los perros eran tratados con respeto y cuidado, debido a su rol como acompañantes de quienes morían en su camino por el inframundo, donde con sus habilidades ayudaban a las personas a cruzar el río llamado Chiconahuapan, y aquel que hubiese maltratado a un canino no sería auxiliado por ellos.
La serpiente se asoció con la renovación debido a su muda cíclica de piel, una característica que la hace parecer inmortal. Esta figura adoptó múltiples expresiones, desde la serpiente de fuego que rodea la Piedra del Sol hasta la Bok´yä, serpiente negra o de la lluvia representada en las pinturas rupestres del Valle del Mezquital. Para los mayas esta especie simbolizaba la eclíptica, es decir, un cuerpo celeste invisible y ondulante por el que el sol y los astros transitan.
La humanidad contra la naturaleza
En contraste con esta visión, la actualidad muestra un escenario preocupante, de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-059, en nuestro país se registran 535 especies de plantas, hongos y animales en peligro de extinción, entre ellas se encuentran ejemplares que fueron importantes durante la época prehispánica como el jaguar, el ajolote, el quetzal y diversas especies de murciélagos.
Las principales amenazas son la pérdida y la fragmentación de sus hábitats, resultado de la expansión de las actividades humanas, así como la contaminación ambiental y los efectos del cambio climático. Ante ello, Morales Damián destaca que las formas de entender la naturaleza por parte de los pueblos mesoamericanos son un ejemplo a seguir para nosotros, porque promovían una relación basada en el respeto, la reciprocidad y la responsabilidad colectiva de su cuidado.
Aprender del pensamiento mesoamericano
Los ideales contemporáneos colocan al humano como un ser superior a la fauna, reduciéndolos a objetos para nuestro servicio, los cuales son dependientes de nosotros, pero desde el pensamiento mesoamericano las personas y la naturaleza se relacionaban en condiciones de igualdad.
En ese contexto, los animales desempeñaron un papel clave en la supervivencia de los pueblos, sin embargo, no eran vistos como simples objetos para consumo. Solo se podían cazar a los ejemplares machos y antes de hacerlo era necesario pedir permiso al “señor de los animales”, además de ofrecer disculpas y agradecimientos por brindar alimento.
El profesor Garza recordó las aportaciones del filósofo y lingüista Carlos Lenkersdorf, quien recopiló relatos de la comunidad maya de los Altos de Chiapas, entre ellos, el de un campesino quien antes de iniciar la jornada en la milpa se disculpó con sus bueyes por el esfuerzo que realizarían y les explicó las razones para trabajar en conjunto.
“El mundo capitalista actual ha explotado de manera excesiva el medio ambiente. Necesitamos romper con ese sistema, lo que implica ajustar las estructuras económicas que no son sostenibles, aprender mecanismos para aprovechar los recursos naturales racional y respetuosamente”, explicó Morales Damián.
En este contexto, mirar a las aves, mamíferos, peces e insectos como parte del mismo medio ambiente al que nosotros pertenecemos es el inicio de la transformación hacia una mentalidad que abone al cuidado y preservación de las especies animales.
Huyub Tacah en Quiché quiere decir montaña-valle al mismo tiempo en que es una metáfora para referirse al ser humano, por eso quien es enemigo de la naturaleza es enemigo de su propio cuerpo.
Referencias bibliográficas:
Proyecto de Norma Oficial Mexicana PROY-NOM-059-SEMARNAT-2025, Protección ambiental—Especies nativas de México de flora y fauna silvestres—Categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio [Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales]. Diario Oficial de la Federación, 14 de abril de 2025 (México).