Cucarachas: uno de los organismos más adaptables del planeta
Texto: Carlos Fernando Sánchez
Fotografía: Carlos Fernando Sánchez
Las cucarachas figuran entre los insectos más antiguos que habitan el planeta, su historia evolutiva se remonta a más de 300 millones de años. Actualmente se conocen más de tres mil especies, aunque solo un número reducido convive estrechamente con el ser humano; estas son conocidas como especies sinantrópicas.
Estas pocas han desarrollado una extraordinaria capacidad de adaptación a los entornos urbanos y domésticos, lo que les permite prosperar en condiciones adversas y sobrevivir en casi cualquier espacio.
En México, la especie más común es la cucaracha americana (Periplaneta americana), fácilmente reconocible por su tamaño, color café rojizo y notable velocidad, además se reproduce con gran rapidez: alcanzando la madurez en apenas un mes después de emerger del huevo. Su presencia suele estar asociada a la acumulación de desechos y humedad, factores que favorecen su ciclo de vida.
Existen desde hace más de 300 millones de años y más de tres mil especies habitan el planeta. Pesa a su mala fama, cumplen con funciones ecológicas clave en la naturaleza.
A diferencia de sus parientes silvestres, quienes cumplen con una función ecológica, las especias que cohabitan con el ser humano son consideradas como plagas, debido a su capacidad para transmitir enfermedades y deteriorar la higiene de los espacios. Esto las convierte en un desafío constante dentro de ecosistemas urbanos que hemos construido.
Josué Dolores Silva Hurtado, estudiante del doctorado de Ciencias de la Biodiversidad en el Instituto de Ciencias Básicas e Ingeniería (ICBI), explica en este número de Revista Gaceta UAEH todo lo que debemos saber sobre estos insectos que son comunes de encontrar en nuestras casas, trabajo, escuelas y calles.
Ciclo de vida y estrategias de reproducción
El ciclo de vida de las cucarachas consta de tres etapas: huevo, ninfa y adulto. Todo inicia cuando las hembras depositan los huevos dentro de una cápsula llamada ooteca, la cual protege a los huevecillos; “Algunas especies cargan con esto hasta la eclosión, mientras que otras la depositan en lugares cálidos y oscuros”, explica el especialista.
Cada hembra produce cápsulas con decenas de huevos y algunas especies pueden reproducirse sin machos
Dependiendo de la especie, cada ooteca puede contener entre 14 y 40 huevos, algunas producen de cuatro a cinco sacos durante su vida con 30 a 40 huevos, mientras que otras, como la cucaracha común, llega a generar hasta 14 cápsulas, cada una con 15 embriones. En ciertos casos se puede producir la partenogénesis, es decir, la reproducción sin la necesidad de fecundación masculina.
El tiempo de incubación varía según las condiciones ambientales. Al emerger, las ninfas atraviesan varias etapas antes de alcanzar la madurez, mudando su exoesqueleto en cada fase. Durante este proceso suelen ocultarse en grietas, rincones húmedos o zonas poco visibles, lo que dificulta su detección y control.
Su elevada capacidad reproductiva explica su persistencia, ya que incluso si se eliminan a los adultos, las ootecas pueden permanecer durante semanas, lo que garantiza su supervivencia; “Su resistencia las ha convertido en un símbolo de adaptabilidad evolutiva, capaces de sobrevivir a temperaturas extremas, escasez de alimento y exposición a productos químicos”, mencionó el investigador del ICBI.
Problemáticas para los humanos, las enfermedades que transmiten
Las cucarachas representan un riesgo sanitario constante, al desplazarse por basureros, drenajes y restos orgánicos, transportan microorganismos que contaminan alimentos y superficies. Entre las afecciones más comunes asociadas con su presencia se encuentran la gastroenteritis, giardiasis y amebiasis, además de diversos parásitos intestinales como las lombrices.
También pueden portar bacterias como la Salmonella typhi (tifoidea), Shigella dysenteriae (disentería), Escherichia coli (diarrea e infecciones), Staphylococcus aureus (lesiones cutáneas) y Klebsiella pneumoniae (neumonía y afecciones urinarias). Algunas, como Mycobacterium leprae, causante de la lepra, se han aislado en especies como la Blattella germanica conicidad como cucaracha rubia o alemana, y la Periplaneta americana.
Su cuerpo puede albergar más de 40 especies de bacterias, que permanecen activas debido a su contacto permanente con materia en descomposición. Además, en personas sensibles, sus secreciones y partículas corporales pueden provocan alergias respiratorias y dérmicas, una condición cada vez más frecuente en zonas urbanas cerradas.
Desde el punto de vista biológico, su cuerpo se divide en cabeza, tórax y abdomen, con patas largas que les permiten desplazarse con rapidez, algunas especies poseen alas duras que protegen su cuerpo y les facilitan volar en situaciones de peligro. Su sistema nervioso descentralizado les permite moverse incluso después de perder la cabeza, un rasgo que ha alimentado muchos mitos sobre su resistencia.
Josué Silva recomienda que al conocer su biología y su comportamiento ayuda a prevenir los contagios; “Mantener los alimentos sellados, evitar la acumulación de desechos y revisar rincones oscuros o húmedos son medidas que reducen significativamente su presencia”.
El papel de la cucaracha en la cadena ecológica
Aunque suelen ser percibidas únicamente como plagas, las cucarachas desempeñan un papel ecológico fundamental en su entorno natural, debido a que degradan materia orgánica como hojas muertas y madera, lo que contribuye al reciclaje de nutrientes y conservar la fertilidad del suelo, sin su acción los ecosistemas acumulan desechos que obstruyen los procesos biológicos del suelo.
Aunque se les considere plaga, su función en la naturaleza es esencial para el equilibrio ambiental al, cumplir una función esencial en el reciclaje natural
Su dieta omnívora incluye restos animales, frutas descompuestas, excrementos y hasta material vegetal seco, lo que las convierte en agentes de limpieza natural, gracias a esta labor se acelera la descomposición y reduce la proliferación de microorganismos patógenos.
Incluso en las ciudades, donde son vistas como invasoras, participan en la eliminación de desechos domésticos. Sin embargo, su alta tolerancia a bacterias, que las convierte en intermediarios biológicos entre los ecosistemas naturales y los urbanos; también las vuelve peligrosas para la salud humana cuando habitan espacios domésticos.
Control y prevención ante una plaga persistente
El control de las cucarachas requiere más que el uso indiscriminado de insecticidas, ya que con el tiempo, muchas especies han desarrollado resistencia química, lo que vuelve ineficaces numerosos productos comerciales, por ello el especialista de la UAEH recomiendan acudir a profesionales en control de plagas, quienes aplican estrategias dirigidas a los nidos y zonas de reproducción.
La higiene doméstica sigue siendo la medida más efectiva: almacenar los alimentos en envases herméticos, limpiar zonas oscuras, eliminar el polvo y sellar grietas o rendijas donde puedan depositar reduce las posibilidades de infestación, también se aconseja sellar grietas o rendijas donde puedan depositar sus sacos de huevos para reducir el riesgo de infestación.
El uso de insecticidas domésticos debe realizarse con precaución, ya que el contacto de mascotas con cucarachas envenenadas puede provocar intoxicaciones graves. Tampoco se recomienda aplastarlas directamente, pues al hacerlo liberan fluidos cargados de bacterias y parásitos; si ocurre, la superficie debe desinfectarse de inmediato con cloro.
El enfoque más seguro es la prevención constante, es mantener un entorno limpio, ventilado y seco, lo que limita las condiciones que favorecen su desarrollo, de esta forma se evita su proliferación sin necesidad de recurrir a químicos peligrosos.