Table of Contents Table of Contents
Previous Page  72-73 / 76 Next Page
Information
Show Menu
Previous Page 72-73 / 76 Next Page
Page Background

70

71

Gomas bicromatadas. Edición de cinco carpetas, 2014

orificio sobre cualquier superficie refulgente. Por

este orificio podrán hacerse pasar, comprimiendo

su esencia, toda clase de personas, objetos y luga-

res, mismos que deberán ser guardados cuidadosa-

mente en una caja de cartón donde permanecerán

por la eternidad, para ser sacados cuando alguien

los necesite”.

Con la presentación de sus antifotografías y la pu-

blicación de la fábula de Adojuhr y el unicornio, Ju-

rado se acreditó como gran impulsor de la fotografía

estenopeica en nuestro país. En los siguientes años se

ocupó de indagar en la química de los procesos anti-

guos, reactualizando las técnicas de la goma bicroma-

tada y los adicromos. Convertido en el vanguardista

que buscaba novedad en las viejas soluciones, con

esos y otros experimentos quiso devolver la fotografía

a la alquimia de sus orígenes en una época en que la

mayoría de quienes disparaban una cámara se habían

convertido en autómatas de una aplicación simpli-

ficada y normalizada, sometida a los dictados de las

empresas trasnacionales que fabricaban y vendían los

dispositivos y materiales que dominaban, como aho-

ra, la producción de las imágenes fotográficas.

Carlos Jurado perteneció a una generación de ar-

tistas mexicanos que recibió el influjo todavía do-

minante de un programa político-cultural que tenía

como eje principal las reivindicaciones naciona-

listas, pero que asimismo no podía ser indiferente

a las corrientes internacionales que hicieron de la

obra plástica un espacio de exploraciones formales,

conceptuales y técnicas. De su horizonte histórico

fue también parte el aliento liberador derivado del

triunfo, a principios de 1959, del movimiento gue-

rrillero que se propuso hacer de Cuba “el primer país

libre de América”, retando desde el territorio de una

pequeña isla los poderes aparentemente omnímodos

del imperio estadounidense. De su compromiso per-

sonal con la Revolución Cubana y con otras causas

sociales en el continente dieron constancia, en los

años sesenta, su directo involucramiento con accio-

nes educativas y culturales en la isla caribeña, y el

activismo que más tarde desarrolló en Guatemala, a

causa del cual fue recluido como preso político.

Ni el aprecio por las tradiciones locales ni la filia-

ción política se han hecho presentes de manera obvia

o estentórea en la obra de Carlos Jurado. Aquí mis-

mo, en la ciudad de Pachuca, en 1984, con motivo

del Primer Coloquio Nacional de Fotografía, hizo

pública su definición de “imagen comprometida”:

“El compromiso de una imagen deriva de la acer-

tada utilización de las diversas reglas que el hombre

ha determinado de acuerdo con su cultura y su bio-

logía para darle validez a sus creaciones. […]

“Una imagen capaz de producir emociones es,

independientemente del tema, una imagen com-

prometida, pues además de provocar sentimientos

–lo cual es un riesgo–, pone en evidencia valores

esenciales”.

Sin ceder a la atracción de los ismos de moda, siem-

pre apartado de los corrillos de la farándula intelec-

tual, Jurado encontró en su entorno inmediato los mo-

tivos para renovar su mirada: la intimidad hogareña

que comparte con su esposa Chichai; la casa-museo que

habitan en la colonia Condesa de la capital mexicana;

la quietud silenciosa de los objetos que les acompañan;

el tiempo que se manifiesta en la caducidad de los fru-

tos o en la solidez de la piedra. De manera semejante

al personaje que aparece en su mural titulado

El hom-

bre arcoíris

, Jurado ha tenido en sus manos la gama

iridiscente que viaja, cifrada, en los rayos de la luz

blanca; la misma que Adojuhr vio bajar del cielo, des-

componerse en todos sus colores al ser desviada por

una triangular roca cristalina y luego bañar la tersa pe-

lambre de los leones blancos de Baltur. Por todo lo an-

terior y por otros muchos motivos más que ahora no

podemos apuntar por falta de espacio, celebremos que

Carlos Jurado, artista prolífico y generoso, siga siendo

el más discreto de nuestros maestros multidiscipli-

narios y que, a pesar de su renuencia a los reflectores

públicos, haya aceptado recibir el premio que le otorga,

con todo merecimiento, el Festival Internacional de la

Imagen 2015.

* (México, 1958) Historiador, investigador, curador y director de

la prestigiada revista-libro “Luna Córnea”, editada por el Centro

de la Imagen (Conaculta); cuenta con una reconocida trayectoria

como museógrafo.