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JAMES

MOLLISON

DONDE LOS NIÑOS DUERMEN

Se acaba entonces el carácter antropológico de la fotografía

documental y las fotos se convierten en pinchazos que van

directo a las emociones

Kaya, Japón

Jaime, Estados Unidos

Hace pocas décadas surgió en la historiografía una

nueva corriente que proponía escribir la historia desde

las acciones de la vida cotidiana. Para estos historia-

dores lo importante no eran los hechos políticos ni sus

protagonistas, por el contrario, decían que la historia

se construye día a día con los gustos, en la intimidad,

en la comida, en el lenguaje... En este sentido, todo

lo que hacemos, nuestro estilo de vida, la manera de

vestir, los objetos que compramos y las necesidades

que adquirimos son susceptibles de convertirse en

vestigios de una historia que alguien habrá de escribir

sobre nosotros.

Conseguir las pruebas que documenten la historia

de la vida cotidiana se vuelve un asunto complica-

do, sobre todo porque muchas de esas pruebas son

efímeras e inconservables. De ahí, entre otras cosas,

la importancia de muchos trabajos fotográficos que se

aproximan al sujeto de forma directa para mostrar un

pequeño fragmento de la vida de alguien. Muchos de

los fotógrafos hoy han adquirido, voluntaria o invo-

luntariamente, el compromiso de contar lo que sucede

a su alrededor desde su propia experiencia. Y así como

en la Historia, estos fotógrafos han dejado a un lado

los grandes temas, las aproximaciones universales y

generales para enfocar su lente en los detalles de las

historias pequeñas.

Pienso en esto después de varios días de ver dete-

nidamente el libro

Where Children Sleep,

de James

Mollison. El libro reúne 56 dípticos fotográficos que

muestran consistentemente el retrato de un niño y el

lugar en donde duerme. Cada díptico se acompaña

del texto breve producto de una entrevista con el fo-

tógrafo. La estrategia de combinar dos fotografías y

texto es interesante y provoca que el espectador tenga

en su mano un documento informativo, un reporte

del estado de las cosas, mientras la constancia del mé-

todo dota al proyecto de cierta severidad y sistema.

Lo mismo han hecho otros fotógrafos que utilizan la

tipología para crear series fotográficas y consiguen

en la acumulación la evidencia de las diferencias. El

compendio de imágenes crea una colección que en su

totalidad completa el significado de la obra.

El autor evitó desde un principio que el proyecto fue-

ra sobre niños en situaciones críticas o adversas, por el

contrario, quiso incluir a todo tipo de niños, de cual-

quier lugar del mundo, para crear contrastes e indivi-

dualizar las imágenes. Muy pronto el autor descubrió

también que no sería posible fotografiar habitaciones,

pues mientras algunos niños duermen en cuartos ro-

deados de juguetes, otros viven en lugares improvi-

sados a la intemperie y otros comparten inclusive la

cama. El compendio de imágenes pone en evidencia

por Beatriz Díaz*