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Mis personajes femeninos siempre

me han costado muchísimo trabajo,

de entenderlos, de aceptarlos

y de transportarlos a la pantalla

película. Cuando en verdad, visto a la distancia, no hay buenas o

malas películas. Hay películas que se quedan en la memoria y otras

que se olvidan para siempre. Eso es todo.

FINI: Usted ha transformado al cine de este país con una mira-

da provocadora, inteligente para abordar la realidad. ¿Cómo lo

ha transformado el cine a usted?

FC:

Me ha servido enormemente en el curso de mi existencia per-

sonal. Como todo mundo, me he tenido que arrepentir de muchas

cosas que dije, de algunas cosas que hice, y sobre todo, descubrir

que esto es mucho más sencillo de lo que parece. Que hay que ser

mucho más modesto. Y algo que es fundamental: cuando estás al

lado de la cámara y estás filmando algo que es una mentira, se ve,

se sabe, acabará por ser una mentira. Lo sabes tú porque lo estás

haciendo y el espectador lo va a descubrir tarde que temprano.

FINI: Cuáles son sus películas favoritas.

FC:

Pues no, no tengo películas favoritas. Lo que tengo favorito es

la inmensa cantidad de gente que ha colaborado conmigo, porque

hay que dejar sentado una verdad absoluta: el director de cine,

solo, no hace nada sin sus colaboradores, desde el más modesto

hasta el más renombrado. Es con ellos con quienes se hacen las

películas.

Como has de saber, cada escena es un efímero. Todo el mundo

trabaja para filmar esa escena que será una toma 1, 5 o 10, pero

que jamás se volverá a hacer. Entonces, esta vibra, esta corriente

eléctrica que anima a todos los colaboradores con el director para

que esa escena, que nunca más se va a repetir, quede bien, tiene

un sabor y una dimensión inigualable. Creo que ese es el atractivo

de esta carrera, de esta profesión. Sin ellos, no hay película. Y re-

cordar que en cada película, por bien que queden las cosas, siem-

pre se pueden hacer mejor. Nunca se es suficientemente exigente.

Nunca. Hay que ser exigente al máximo y algunas veces no lo he

hecho. Ni modo […] Dios no me va a perdonar algunas.

FINI: Usted participa en el Festival Internacional de la Ima-

gen, que esta edición se dedica a la mujer. En su filmografía

hay personajes femeninos muy interesantes. ¿Cómo es su

relación con estos personajes?

FC:

Muy compleja, porque si bien es cierto que hombres y muje-

res somos iguales, somos muy distintos. Muy delicada porque mis

personajes femeninos siempre me han costado muchísimo traba-

jo, de entenderlos, de aceptarlos y de transportarlos a la pantalla.

Probablemente una de las películas que más trabajo me ha cos-

tado en la vida profesional es

Las Poquianchis

. Entender, en este

ejemplo, cómo las víctimas de una circunstancia tan atroz, no víc-

timas del melodrama mexicano: la clásica historia de la prostituta

con la falda abierta que llora y baila danzón, que tiene a su hija en

una escuela de monjas, no, no, no,

Las poquianchis

, un campo de

concentración, pues eso es lo que era. Pues bien, esas víctimas, al

tiempo, se convierten en victimarias. Ellas mismas restablecen el

sistema y comienzan a multiplicar los campos de concentración

y prostitución. Entender a las mujeres es complicadísimo. Com-

prender a la propia Digna Ochoa es muy complicado.

Entonces, mi relación con los personajes femeninos, y vaya que

son varios, es uno de los aspectos en los que más cuidado he te-

nido y que más problemas me han creado. He tenido demandas

por

Los motivos de Luz

. Tuve a todas las feministas de aquellos

años, 1985-1986, en contra mía. Porque estaban seguras de que

estaba insultando, atropellando a Elvira Luz Cruz, cuando preci-

samente lo que yo trataba era de entenderla a ella y su problema.

Cabe la posibilidad de que estas películas y lo que estoy diciendo

sea una aproximación terriblemente subjetiva de mi parte. De

acuerdo, el creador es responsable de esa parte. Qué le vamos

a hacer.

Arriba a la izquierda: con gorras marineras, Felipe Cazals y Arturo Herrera (1952). Arriba a la derecha: sentados en una cantina en la película “Aquellos Años”, Julián Pastor y Felipe

Cazals (1972). Abajo: alrededor de la cámara en la filmación de “La Güera Rodríguez” (1978), Fernando Allende, Alex Phillips Jr., Felipe Cazals, Hiram García Borja, Fanny Cano,

Leonor Llausas y Gabriel García Márquez.

*

Entrevista realizada por Jorge Gómez Maqueo (fotógrafo, editor, productor y videoasta desde 1984) y Juan Manuel Ramírez (Jefe de Redacción). El

texto que aquí presentamos es sólo una parte de una charla más extensa con Felipe Cazals, la cual se puede consultar completa en

www.fini.mx

(Nota de

los Editores).