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uando el tren se detuvo en Hlvaní Nádrazí —la principal

estación ferroviaria de Praga— tuve la certeza de que los

sueños se cumplen. Estaba ahí para iniciar un proyecto fo-

tográfico que con el tiempo se convertiría en un proyecto

de vida. Eran lo primeros días del mes de enero de 1995 y

llegaba a Praga porque era mi punto de partida para visi-

tar algunas comunidades gitanas de Europa Central.

Presov y Kosice, en la República Eslovaca, Brasov en Rumania y la

propia Praga fueron la geografía que dio inicio a este sueño. La mis-

ma estación de Hlvaní Nadrazí me vio partir una noche a una tierra

nevada al Este de Eslovaquia. No encontré ahí gitanos en constante

tránsito, sino pequeñas comunidades perdidas en la periferia de asen-

tamientos industriales. También encontré muchos rostros cuya mirada

se desvanecía en el horizonte a través de las ventanas. Sin duda era la

nostalgia del viaje. Recuerdo que un hombre mayor —con esa misma

expresión melancólica— me pidió le hiciera un retrato de cuando era

joven, y para ello me mostró un viejo pasaporte en donde aparecía vestido

de militar. Lo puso frente a su rostro y disparé mi cámara. Aunque esa

foto fue una de las más representativas que tomé durante el viaje, poco

podía imaginar, en ese momento, que en los siguientes años y en latitudes

diferentes me iba a encontrar con peticiones semejantes; hacer retratos en

complicidad respetando la manera en que querían ser fotografiados, re-

creando de esta manera sus fantasías y la forma en que deseaban ser vistos.

En Rumania cumplí otro sueño; conocer uno de los castillos de Drá-

cula. Entonces encontré otras comunidades gitanas y aunque mi con-

tacto con ellas no fue tan profundo como en Eslovaquia, pocos años

después volví a Transilvania invitado por Florin Cioba —el autoprocla-

mado Rey de los gitanos de Rumania— y pasé una noche apoteótica en

las faldas de los Cárpatos.

A mi regreso a México, tras esta primera experiencia, me integré a

las caravanas de los gitanos

ludar q

ue recorrían el norte y centro del país

llevando consigo el cine ambulante y el espectáculo teatral.

C

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