Previous Page  22-23 / 64 Next Page
Information
Show Menu
Previous Page 22-23 / 64 Next Page
Page Background

20

21

1880-1920

Un periplo

desde la

ciudad

de Kansas

hasta la

Ciudad de

México

restringían la alteración de sus fotografías. El resultado fue transferido

a papel japonés y montado en otro papel más grueso. Sobre este sopor-

te intentaba unificar las imágenes con un hilo de dibujo, literalmente

un hilo cosido, probablemente una herencia de las colchas, o

quilts,

de

mis abuelas. La forma de juntar muchas imágenes, variando el color,

también hace referencia a los parches o

patchwork

de las colchas. Estuve

siempre en el filo entre el intento de respetar la naturaleza documental

de las fotografías y la necesidad de crear una coherencia expresiva para

mí misma.

Las imágenes empiezan con detalles de la difícil vida de los pioneros

llegados del Este de Estados Unidos y de Europa. El trasfondo de esta

situación sería, por supuesto, la drástica y trágica reducción de la pobla-

ción original de la pradera, diezmada en décadas previas, por el fallido

conflicto armado en defensa de sus territorios, el contagio de enferme-

dades europeas y el traslado forzoso a reservaciones.

Continuo con imágenes que documentan a los mexicanos ya en mo-

vimiento por la región, desde Kansas y Nebraska hasta la región de la

frontera, particularmente en Texas. Allí estaba la población mexicana

presente desde la época en que formaba parte del territorio nacional,

además de los recién llegados, arrojados por los estragos de la Revolu-

ción Mexicana, los refugiados y los transeúntes en busca de empleo. Se

documenta, aunque muy parcialmente, la destrucción causada por el

conflicto; barricadas en Monterrey; las tropas americanas en la frontera;

los campos agrícolas; las familias posadas en fotoestudios en Texas; y los

campamentos de tiendas de campaña donde los migrantes intentaban

vivir en Kansas.

Más al sur, documento parte de las condiciones a principios de si-

glo en la Ciudad de México y sus alrededores: la gran metrópolis y sus

contradicciones; el conflicto armado; las manifestaciones; y en general,

las condiciones de vida de los que se quedaron, mismas que indujeron a

algunos a emprender el largo viaje hacia el norte.

Es una historia de sangre, en muchos sentidos; desde la sangre de los

indígenas desplazados; la sangre y sudor de los refugiados y de los nue-

vos pobladores de la pradera; más la sangre de los conflictos armados.

Nuestra sangre viene de la sangre que corría en las venas de los protago-

nistas de esta historia.

En el proceso de armarla vi cientos de fotografías. Lo que había sido

una idea vaga en mi cabeza se volvió una procesión de imágenes preci-

sas. Y cada imagen existe gracias al esfuerzo de un fotógrafo, constante-

mente en el campo de acción, registrando insistentemente el mundo que

lo rodeaba: Solomonl Butcher, Robert Runyon, los hermanos Casasola,

Huge Brehme, entre muchos otros. Su gran legado ha podido llegar has-

ta nosotros por la tarea enorme asumida por las instituciones de reco-

pilación, conservación y digitalización de sus fotografías. Dedico este

proyecto a las personas retratadas y a todos los que ayudaron a que sus

visajes hayan llegado hasta nosotros.

Carla Rippey

Ciudad de México, mayo de 2008

H

ace dos años decidí hacer un proyecto —un políptico de

imágenes— sobre migración. “Todos venimos de otra parte”,

razonaba. “Es un hecho innegable. La migración no es un

invento de los mexicanos en la frontera norte; es más, la tierra

se ha poblado por medio de milenios de migración humana”.

Y eso es lo que quise subrayar, el carácter universal, o más bien global, de

la migración humana.

Otro hecho innegable es que la asimilación de nuevas olas de inmi-

grantes en cualquier territorio es un proceso difícil, lleno de conflicto.

Somos testigos, todos los días, del trato indigno que reciben los latinoa-

mericanos cuando emigran hacia mi país de origen, Estados Unidos.

Pero los que los maltratan también descienden de inmigrantes: territo-

rialidad mata memoria.

Así quise recobrar un poco de esa memoria. Decidí hacer algo que

tuviera que ver con mi historia personal o familiar de migración y, tam-

bién, con la historia de mi país adoptivo. Quería crear un puente entre la

cuidad de Kansas, donde nací, y la Ciudad de México, donde he hecho

mi vida.

De allí en adelante el proyecto fue definido por los resultados de mi

investigación de posibles fuentes de imágenes. Encontré tres grandes ar-

chivos fotográficos que me parecían relevantes: la colección de Solomon

D. Butcher, de la

Nebraska State Historical Society

; la de Robert Runyon,

de la Universidad de Texas, en Austin; y las múltiples colecciones de la

Fototeca Nacional, de México. Estas fueron suplementadas por fotogra-

fías de otras colecciones más pequeñas, incluyendo la mía.

Me quedó definida una época a tratar: desde 1880, cuando el territo-

rio de Nebraska fue abierto a la colonización (y mis tatarabuelos empeza-

ron a fincarse ahí) hasta 1920, cuando la migración mexicana a la región

empezó a consolidarse. En medio de este periodo transcurrió la Revo-

lución Mexicana. También definí el tratamiento que daría al material:

hice una selección de fotografías con la idea de establecer una narrativa.

Recorté las imágenes cuando me parecía pertinente para enfatizar cier-

tos elementos, salvo cuando las condiciones de uso de cierta colección