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Explotamos y destruimos

nuestro entorno y, de este modo,

nos explotamos y destruimos

a nosotros mismos...

We act to exploit

and destroy our environment

and in so doing we

exploit and destroy ourselves...

Parece como si estuvieras en un mundo en blanco y negro, excepto

por las intensas aunque sutiles apariciones de colores azules, marrones,

amarillos y rosas. Esta es la luz que busco, en ella está presente la ma-

gia fotográfica. Allí, en esa luz, hay “cuadros” esperando ser pintados al

apretar el botón de la cámara. Cuando estoy en esos espacios bajo estas

condiciones, hay un silencio y un sentimiento de paz que me conmueve.

FINI: La serie de fotografías sobre las nubes es en verdad hermosa.

En ellas se aprecia el producto de la paciencia creativa y de esperar el

momento adecuado en que el cielo produce formas tan impactantes.

Es como si fueras una cazadora de instantes.

CS:

Una de las ventajas de cazar tormentas y fotografiar nubes es que

una nube siempre está cambiando, transformándose, moviéndose con

la energía que acumula o libera. Si te encuentras en la ubicación adecua-

da puedes sentarte y elegir qué momentos del proceso quieres registrar.

Es cuestión de encontrar el lugar preciso y dejar que la nube haga lo que

tiene que hacer.

FINI: Para preservar el medio ambiente hay que conocerlo, vivirlo,

respetarlo. ¿Cómo te ha cambiado esta cercanía?

CS:

Muchas de las poblaciones humanas actuales viven en las zonas ur-

banas. Esto quiere decir que en nuestra vida cotidiana pasamos muy

poco tiempo al aire libre y que es muy débil el compromiso con la na-

turaleza y nuestro medio ambiente. Este distanciamiento, este exilio

autoimpuesto crea en las personas un sentimiento de aislamiento y se-

paración no sólo del mundo natural sino también de los demás. Nuestra

natural inclinación a cuidarnos entre nosotros, en comunidad, se altera

y, como tantos ejemplos que registra la historia, cuando nos separamos

de algo es mucho más fácil dañar las cosas de las cuales nos sentimos

distantes, porque en la separación ya no podemos distinguir las co-

nexiones que lo unen todo y nos hacen felices, seguros y prósperos. Por

el contrario, explotamos y destruimos nuestro entorno y, de este modo,

nos explotamos y destruimos a nosotros mismos.

Sabía y sentía esto desde una edad muy temprana; me sentía, como

muchos jóvenes, frustrada sin saber cómo yo, una persona, podía inci-

dir en cualquier cambio. A través de mis experiencias a lo largo de la

vida he aprendido que cada uno de nosotros tenemos un gran poder,

que es nuestro deber como habitantes del planeta dar un paso más allá

y usar nuestro don para enmendar y ayudar, para concretar el cambio y

la evolución en favor de una Humanidad que no se explote o dañe a sí

misma, ni dañe a los demás seres con quienes compartimos este mundo.

FINI: Afirmas en tu página

web

que en 2003 llegaste en un barco ex-

pedicionario a las frías regiones del norte. Sin embargo, no mencio-

nas por qué elegiste ese destino. ¿Qué te apasiona de las zonas po-

lares, frías y casi inaccesibles?

CS:

Fue la curiosidad, no de pasar frío o de ver hielo, sino de una que

tiene que ver con la migración humana. Desciendo de una pequeña

tribu de pescadores de Long Island, en Nueva York. Tenía curiosidad

de saber cómo llegamos a hablar un dialecto similar al de una tribu que

se encuentra a casi tres mil kilómetros de distancia. Entonces decidí ir

a press of the button. Standing in these places, within these conditions,

there is a silence and a feeling of peace that overcomes me.

FINI: The cloud series is really beautiful. In it you can appreciate the

result of patience and the decisive moment in which the sky prod-

uces these impressive forms. As if you were a hunter of instants.

CS:

One of the advantages of chasing storms and photographing a

cloud is that the cloud is always changing, shifting, moving with the

energy that it is accumulating or releasing. If you place yourself in the

right location you can sit and choose which moments of this process

you want to record. It is then a matter of finding the right location and

allowing a cloud to do what it will do.

FINI: To preserve the environment you must know, love and respect

it. How has this changed you?

CS:

So many of today’s population exists in urban environments. That

is to say that in our day to day lives we spend very little time outside

or actually engaging in the natural organic parts of our environment,

this self removal, this self imposed exile creates a condition of feeling

isolated alone and separate not only from the natural world but also

from each other. Our natural inclination to care for each other in any

communal way is disturbed, and just like so many instances in history;

when we separate ourselves from something it is much easier for us to

harm those things we feel separate from, for in the separation we can no

longer see the connections that bind it all together and make us happy,

safe and prosperous. Instead we act to exploit and destroy and in so do-

ing exploit and destroy ourselves.

Knowing this, feeling it from a very early age I felt as many young

people do, frustrated not knowing how I, an individual, could affect any

change. Through my life experiences I have come to know that each one

of us has a superpower and it is our duty as citizens of this planet to step

forward and use our gift to help mend and maintain this change and

evolve ourselves into creatures that do not exploit or damage ourselves

or our fellow earthlings that we share this planet with.

FINI: You mention on your website that in 2003 you went on an ex-

pedition to the Artic, but you did not say why you chose this destina-

tion. What motivated you to go to this cold, desolate, and inacces-

sible region?

CSS:

It was a curiosity. Not to be cold or to see ice but it was about

human migration. I come from a small fishing tribe on Long Island in

New York, I was curious about how we came to speak a similar dialect

to a tribe almost three thousand kilometers away. So I decided to go

and walk across the frozen ocean toward Russia on the site where the

supposed land bridge existed during the last Ice Age. It was there on the

ice that I felt for the first time in my life the feeling that I was standing

on my planet, in space, that I was made of the materials of this planet,

that the snow would blow over my dead cold body and that I was in-

significant in the realm of time and space of this planet, but that at the

same time it was an absolute miracle that I could stand there and even

have such thoughts. It was here that my journey set me on a path that