Antecedentes
Como una exigencia de la Secretaría de Educación Pública en 1997, se planteó la necesidad de organizar de manera diferente el quehacer institucional en el campo de las Ciencias Sociales y Humanidades; los académicos de las áreas afines, se dieron a la tarea de elaborar un documento que buscaba plantear una nueva visión de la actividad académica, donde se vincularan las funciones sustantivas de la educación superior: Docencia, Investigación, Extensión y Vinculación, como un todo interactuarte y no como funciones que se realizaran por separado, ajenas unas de otras.
Anterior a este esfuerzo, las Ciencias Sociales y Humanidades se habían caracterizado por un desarrollo independiente, en donde las funciones sustantivas, habían generado una diversidad de conceptualizaciones de ellas, predominando una visión fragmentada entre las unidades académicas que realizaban alguna función dentro de las Ciencias Sociales y Humanidades, no sólo entre las que realizaba Docencia e Investigación, es decir, entre Institutos y Centros de Investigación sino que este fenómeno se dió entre los propios Institutos de Ciencias Sociales, Ciencias Contable Administrativas y la Escuela de Trabajo Social.
El número y las características del profesorado de tiempo completo, medio tiempo y por asignaturas en 1997 en cada una de las dependencias que dieron origen al ICSHU, era la siguiente: en el ICSO habían 13 PTC, de los cuales uno tenía el grado de doctor, tres especialistas, ocho licenciados y uno se encontraba cursando estudios de maestría , cuatro profesores de medio tiempo y 73 profesores por asignatura; en la ETS se tenían siete PTC, uno era licenciado y seis técnicos en Trabajo Social, de estos, cinco se encontraban estudiando la licenciatura, cuatro de medio tiempo y 33 profesores por asignatura; el CEP contaba con cinco PTC, de los cuales dos eran maestros y tres licenciados, 17 profesores por asignatura; el CESU, contaba con 10 PTC, todos ellos Especialistas y estudiando la maestría. Siete estaban en proceso de titulación en el tiempo en que se realizó el diagnóstico y se contaba con 15 profesores por asignatura; En el CEEH había tres PTC: un Doctor, un Maestro y un Licenciado. El Centro de Auto-acceso contaba con 15 PTC, de los cuales uno era maestro, siete Licenciados, uno con estudios incompletos de Licenciatura y siete tenían formaciones diversas que equivalían a nivel técnico y se tenían 70 profesores por asignatura. Con los datos anteriores, se concluye en esta etapa se contaba con 53 PTC: Dos Doctores, cuatro Maestros,13 Especialistas, 21 Licenciados y 13 Técnicos; Once profesores de Medio Tiempo, de estos, solo uno de ellos tenía el grado de maestría; Profesores por asignatura, 208, de los cuales 32 contaban con el grado mínimo o preferente (Maestría o Doctorado), estos eran los profesores contratados por el CEP y el SESU que atendían los programas de posgrado: Maestría Regional en Estudios de Población, Maestría en Educación y Especialidad en Docencia, los PTC del ICSO atendían el Programa Educativo de Especialidad en Derecho Penal.
Se enfatizó la profesionalización, es decir, la producción de egresados para insertarse en el ejercicio profesional, priorizando las carreras en las áreas del Derecho, Administración Privada, Contaduría, Administración Pública y Trabajo Social, que el mercado laboral demandaba, sin tener la perspectiva del desarrollo de otras disciplinas sociales.
Como producto del trabajo académico realizado en 1997, se elabora un documento que plantea la necesidad de reagrupar en una sola dependencia de Educación Superior a las disciplinas de las Ciencias Sociales y las Humanidades, con la posibilidad de ampliar la oferta educativa con nuevas licenciaturas en estos campos; dando por resultado el documento “Programa del Mejoramiento del Profesorado del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades”.
Este documento a partir del año de 1997 se transformó en rector de las acciones emprendidas con el propósito de integrar las actividades de Docencia, de Investigación y de Extensión como un proceso dinámico. Para lograr estos objetivos, se plantea una estructura organizacional, menos burocratizada y más horizontal, con fuertes interacciones entre las dependencias, sus funciones y los sujetos responsables de la concreción del trabajo académico.
Se presenta un organigrama que permite visualizar y distinguir cada uno de sus componentes estructurales; el documento incluye el nombre del puesto, el objetivo y funciones principales; haciendo la aclaración que su nivel de generalidad, propicia el desarrollo creativo de quienes desarrollan los puestos, al no establecer ninguna limitación para su eficaz desempeño.